sábado, noviembre 25, 2006

LITERATURA PARA diletantes Y NO TANTO

LA ESQUINA DE LOS SUEÑOS ROTOS

Carlos Castellanos

La esquina de los ojos rojos

RAMÍREZ HEREDIA, Rafael.

Ed. Alfaguara

Rafael Ramírez Heredia, se sumerge cual buzo de drenaje profundo en la cloaca que es el barrio de Tepito para ofrecernos una visión romántica-estética, retro-espeluznante, desmitificadora, arquetípica y variopinta de ese cliché y arquetipo que es el barrio bravo y todos sus seres apocalípticos.

Amalgama de colores, olores, emociones, sentimientos, el barrio fue, es y será el canal, no de desagüe, pero si la vía dónde confluye y atraviesa gran parte del corazón del México bravo, surrealista, supersticioso, creyente, católico, misterioso, cruel y traicionero.

Y Ramírez Heredia lo investiga, capta y transmite en su real esencia en la novela “La esquina de los ojos rojos”, obra que se desprende de la pluma narrativa del escritor galardonado, después de andar cual simple mortal deambuleando, narra e ilustra hasta los intersticios desde la óptica incluso de un vil perro callejero.

Recrea en el domador aquel personaje encargado de otear con el tacto y deambular en el drenaje profundo de la ciudad de México, en el caldo de sudores, excrecencias, vómitos, vísceras y despojos, de esa combinación del peor cóctel orgánico imaginable, para detectar posibles fallas y de paso marcarlo con el sino de los apestados, tatuarlo con el olor de lo corrupción corporalmente, pero que lo deja impoluto espiritualmente. Vaya paradoja y dicotomía, el pestilente vaho que lo persigue sin dejarlo a pesar del baño estricto y dedicado, de químicas, perfumes, lociones y pociones, lo aleja de la gente y lo protege de la podredumbre y de la maledicencia de la gente.

Anecdotario a fuerza de palabras, testimonios y narraciones, el ahora desaparecido Ramírez Heredia, nos muestra, en una novela casi imposible de seguir novelando, otra faceta más, ¿o menos? del mosaico de contradicciones y dicotomías que es el México que se disfruta como lo hacen los extranjeros, de lejitos.

INFORMACIÓN ADICIONAL

*A cinco semanas de su aparición, se agotó la primera edición.
*La esquina de los ojos rojos, es el nombre de uno de los sitios del Barrio de Tepito.
*Esta es la segunda novela de la planteada trilogía donde Rafael Ramírez Heredia pretendía observar la actualidad del país.

viernes, noviembre 03, 2006

LITERATURA: AUTOPSIAS RÁPIDAS

Los relámpagos de Agosto

Jorge Ibargüengoitia

1964 (Premio de las Américas)

Yo espero por esto,

no ser vituperado,

vilipendiado

y condenado al ostracismo.

El autor.

“Los relámpagos de agosto, es una novela breve y divertida…”, Bárbaro! Estos adjetivos milusos los encontré un día curioseando en el espacio virtual, y claro, me tope con esta lindura. No estoy totalmente en desacuerdo con esta enunciación, sin embargo debo señalar que en este mundo vertiginoso y caótico, todo lo que huela a diversión y brevedad, por antonomasia se desestima, cae en el deshonroso renglón de lo bufón y ligero.

Ya Henri Bergson hizo un ensayo sobre la risa y su relación con lo cotidiano, en El nombre de la rosa
de Humberto Eco, el catalizador fundamental es un escrito de Aristóteles sobre la risa, es pues necesario hacer la cruenta pregunta: ¿la jocosidad, la risa y la diversión, son opuestos a la seriedad, formalidad y sensatez? El mismo Ibargüengoitia afirmaba, y lo celebro, que la risa es cosa seria. Así que de esta manera aborda sus escritos, con un tono irónico, con un insólito sentido del humor y una amplia conciencia paródica.

Y por supuesto uno de los grandes aportes de Jorge es su tendencia desacralizadora. En una nación dónde la historia, los próceres y protagonistas políticos son considerados –por una gran mayoría no se equivoque- en cuasi instituciones y pilares del México moderno, Ibargüengoitia ofrece una visión hilarante, espeluznantemente humana y asequible, de la revuelta mal llamada revolución mexicana y que algunos han convertido en bandera de un partido político. Los relámpagos de agosto da cuenta de esa caricatura que fue la Revolución y todo el movimiento armado de toma y daca, de héroes y villanos, de trampas, traiciones y ¿porqué no? Lealtades, conciencia, amor a la patria, amor a la nación y amor al dinero por supuesto, en un tono sencillo y sin complicaciones –lo cual no es defecto- el autor hace un apología de las estrategias, argucias, ardides y sinsabores de un grupo de patrióticos y combatientes sociales preocupados solamente por el bienestar de la nación, cualquier semejanza con la realidad, es irrealidad.


La hilaridad y tono nada fársico es consecuencia de la narrativa ágil, discursiva, creativa y punzante del autor para convertir a los homo sapiens, que se presumen homo lecturis, en homo ridens, sin que esto signifique deplorar al género, al contrario lo humaniza, característica que francamente a todos nos hace falta.


CINE ¿QUÉ DIABLOS LE PASA A TIM BURTON?

Que alguien me diga por favor que pasa con Tim William Burton. Es cierto que las características de su cine son por supuesto: la fantasía, el terror, el gusto por los antihéroes y el género del comic, el humor negro, la contracultura, catapultando y convirtiendo a este director, en un mitómano irredento. Es cierto que ya en anteriores producciones adivinabamos esa jerga productiva y alucinada.

Ya en sus anteriores filmes se ha podido constatar su gusto por el terror, la ficción, lo gótico, demostrando el dark side que todos quisiéramos tener, tema de este mismo rubro lo es lo subterráneo, Jack y The Corpse Bride, son prueba de ello.

Era claro suponer que con Charlie y la fábrica de chocolates este gusto barroco y bizarro continuaría, y efectivamente continuó, ofreciendo una visión retro plagada de color y sofisticación, haciendo eco de aquellas producciones Cinemascope, desdeñando en lo posible la digitalización para dar paso al cartón y la pintura.

Pero lo que realmente me tiene anonadado en esta era de individualización, de gusto morboso y culto al ego, es la manera perfectiblemente criticable de presentar a los personajes centrales, una familia, no digamos modesta, modestísima, paupérrima y deplorable, que además de cargar con su miseria, encima tienen que cargar con cuatro vejetes llamados abuelos que tendrían ya, que haber engrosado las listas de los fenecidos por la nula productividad, ¡qué horror! no comprenden que están viviendo horas extras y que consumen el aire poluto que les corresponde a otros.

Miseria es el adjetivo adecuado para definir la situación de los protagonistas, pero lo más increíble, risible y por supuesto ridículo, es que a pesar de que viven en una macilenta y endeble casucha, a pesar de que sólo comen sopa de agua con agua y un poco de verdura, a pesar de los despojos de trapos que les cubren sus (supongo) sucios cuerpos, son felices, si leyó usted bien, felices en la extensión de esta cada vez mas improbable palabra, tutti felice e contento máxima gala, para engalanar. Así es felices y contentos con esa ramplona y disgustante cotidianidad. Felices porque forman una familia, felices porque aun conservan su ascendencia: el par de abuelos, felices porque aunque la vida no les pinte así, ellos le arrancan jirones optimistas, felices aunque al papá le sustituyó una máquina automatizada y fue despedido, felices porque al fin y al cabo siguen siendo una familia.

Felices también, porque un día al año le pueden regalar a Charlie, el pequeño de la familia, un chocolate de regalo y de esta manera podrá encontrar el pasaporte para conocer la fábrica de chocolate de willy Wonka, ese centro misterioso generador de delicias además de especulaciones, ¿Quienes trabajan en él?, ¿Cómo siguen fabricando? ¿Permanece acaso vivo Willy wonka?

Pero lo que es más peor de lo peor: los Bucket, ¡tienen metas en la vida, por Dios! A estas alturas del partido ¿quien tiene metas en la vida? Resulta entonces increíble este tono fársico de la tragicomedia en que se convirtió esta producción harto colorida, sonorida y comible. La anécdota resulta pues inverosímil, en esta era de los bush, de los tonis blers, de los de los paradigmas rotos, el Burton nos viene con una melosa historia donde los principales valores son la familia, el amor, el trabajo, el respeto, cuanto anacronismo ramplón. Se necesita estar pirado para pretender que unos antivalores así, puedan sembrar semilla en este poluto universo, A DIOS DOY GRACIAS, si no imagínense que sería de nosotros, así que ¡qué diablos te pasa Tim William Burton! ¿Será que acaso en el fondo eres un ser humano?

FILMOGRAFÍA TIM BURTON

Charlie y la fábrica de chocolate (2004), Director

Big Fish (2003), Director & Director

El planeta de los simios (2001), Director

Sleepy Hollow (1999), Actor / Actriz

¡Mars Attacks! (1996), Director

El extraño mundo de Jack (1994), Producción

Ed Wood (1994), Director

Batman vuelve (1992), Director & Director

Eduardo Manostijeras (1990), Director

Batman (1989), Director & Director

Bitelchus (1988), Director

La gran aventura de Pee-Wee (1985), Director & Director