Que alguien me diga por favor que pasa con Tim William Burton. Es cierto que las características de su cine son por supuesto: la fantasía, el terror, el gusto por los antihéroes y el género del comic, el humor negro, la contracultura, catapultando y convirtiendo a este director, en un mitómano irredento. Es cierto que ya en anteriores producciones adivinabamos esa jerga productiva y alucinada.
Ya en sus anteriores filmes se ha podido constatar su gusto por el terror, la ficción, lo gótico, demostrando el dark side que todos quisiéramos tener, tema de este mismo rubro lo es lo subterráneo, Jack y The Corpse Bride, son prueba de ello.
Era claro suponer que con Charlie y la fábrica de chocolates este gusto barroco y bizarro continuaría, y efectivamente continuó, ofreciendo una visión retro plagada de color y sofisticación, haciendo eco de aquellas producciones Cinemascope, desdeñando en lo posible la digitalización para dar paso al cartón y la pintura.
Pero lo que realmente me tiene anonadado en esta era de individualización, de gusto morboso y culto al ego, es la manera perfectiblemente criticable de presentar a los personajes centrales, una familia, no digamos modesta, modestísima, paupérrima y deplorable, que además de cargar con su miseria, encima tienen que cargar con cuatro vejetes llamados abuelos que tendrían ya, que haber engrosado las listas de los fenecidos por la nula productividad, ¡qué horror! no comprenden que están viviendo horas extras y que consumen el aire poluto que les corresponde a otros.
Miseria es el adjetivo adecuado para definir la situación de los protagonistas, pero lo más increíble, risible y por supuesto ridículo, es que a pesar de que viven en una macilenta y endeble casucha, a pesar de que sólo comen sopa de agua con agua y un poco de verdura, a pesar de los despojos de trapos que les cubren sus (supongo) sucios cuerpos, son felices, si leyó usted bien, felices en la extensión de esta cada vez mas improbable palabra, tutti felice e contento máxima gala, para engalanar. Así es felices y contentos con esa ramplona y disgustante cotidianidad. Felices porque forman una familia, felices porque aun conservan su ascendencia: el par de abuelos, felices porque aunque la vida no les pinte así, ellos le arrancan jirones optimistas, felices aunque al papá le sustituyó una máquina automatizada y fue despedido, felices porque al fin y al cabo siguen siendo una familia.
Felices también, porque un día al año le pueden regalar a Charlie, el pequeño de la familia, un chocolate de regalo y de esta manera podrá encontrar el pasaporte para conocer la fábrica de chocolate de willy Wonka, ese centro misterioso generador de delicias además de especulaciones, ¿Quienes trabajan en él?, ¿Cómo siguen fabricando? ¿Permanece acaso vivo Willy wonka?
Pero lo que es más peor de lo peor: los Bucket, ¡tienen metas en la vida, por Dios! A estas alturas del partido ¿quien tiene metas en la vida? Resulta entonces increíble este tono fársico de la tragicomedia en que se convirtió esta producción harto colorida, sonorida y comible. La anécdota resulta pues inverosímil, en esta era de los bush, de los tonis blers, de los de los paradigmas rotos, el Burton nos viene con una melosa historia donde los principales valores son la familia, el amor, el trabajo, el respeto, cuanto anacronismo ramplón. Se necesita estar pirado para pretender que unos antivalores así, puedan sembrar semilla en este poluto universo, A DIOS DOY GRACIAS, si no imagínense que sería de nosotros, así que ¡qué diablos te pasa Tim William Burton! ¿Será que acaso en el fondo eres un ser humano?
FILMOGRAFÍA TIM BURTON
Charlie y la fábrica de chocolate (2004), Director
Big Fish (2003), Director & Director
El planeta de los simios (2001), Director
Sleepy Hollow (1999), Actor / Actriz
¡Mars Attacks! (1996), Director
El extraño mundo de Jack (1994), Producción
Ed Wood (1994), Director
Batman vuelve (1992), Director & Director
Eduardo Manostijeras (1990), Director
Batman (1989), Director & Director
Bitelchus (1988), Director
La gran aventura de Pee-Wee (1985), Director & Director