pa´ que no se te olvide
Lo encontré tirado en el baño. Agarrándose la panza para que no se le fueran a salir los demonios. Me miraba sin ver desde sus ojos hinchados, morados, cerrados por la fuerza de los golpes. Parecía un esquimal. Una ventana se dibujaba dónde acostumbraba llevar unos dientes amarillos, entre los labios partidos de tanto guamazo.
Traté de levantarlo lastimándole la espalda que era carne viva. ¿De dónde agarrarlo? Si no le quebraron los huesos, dejaron unos recuerditos tatuados en la piel como diciendo: -pa´que no se te olvide-.
Total que por tratar de ayudar, lo lastimaba más. De por sí flaco y huesudo, con su nueva imagen, seguro le consigo trabajo de mojiganga en los desfiles.
Después de todo, el tiene la culpa me dije. Él se lo buscó. Si no era tan fácil, todo tiene un costo, hay que pagar la factura. Pero así con todo, daba lástima ver el cuajo de hombre en que lo habían convertido.
Traté de levantarlo lastimándole la espalda que era carne viva. ¿De dónde agarrarlo? Si no le quebraron los huesos, dejaron unos recuerditos tatuados en la piel como diciendo: -pa´que no se te olvide-.
Total que por tratar de ayudar, lo lastimaba más. De por sí flaco y huesudo, con su nueva imagen, seguro le consigo trabajo de mojiganga en los desfiles.
Después de todo, el tiene la culpa me dije. Él se lo buscó. Si no era tan fácil, todo tiene un costo, hay que pagar la factura. Pero así con todo, daba lástima ver el cuajo de hombre en que lo habían convertido.
-¿Cómo se te ocurrió?- Un quejido de respuesta me hizo reír.
-De verdad estos muchachos son canijos, sobre todo ahora que lo hacen con permiso, de flageladores, de cargadores, de azotadores…
-¡No, si en Semana Santa la representación de la pasión es cabrona!-
-Y tú, has de tener muchas culpas y pecados, porque eso de hacer el papel de Cristo en este barrio, tiene su precio- es lo único que le atine a decir.
